En la época de los Incas, el agua aparte de ser un elemento vital era venerado y utilizado en baños rituales, e purificación o de energía; baños previos a ceremonias religiosas en el templo, ritos que se siguieron practicando aun después de la llegada de los españoles, hasta que en 1844 se prohibieron estos baños rituales de purificación por considerarse ritos paganos. Como parte inicial de cualquier fiesta importante, los sacerdotes y los nobles acostumbraban tomar este tipo de baños, no precisamente para limpiar sus cuerpos sino para purificar su espíritu y al mismo tiempo tomar energías para las siguientes jornadas. El Inca y la nobleza acudían también a estos baños, sobre todo cuando su salud se encontraba resquebrajada, ya que el agua era usada para terapias curativas también.
Algunos cronistas sostienen que los Incas Huayna Cápac y Atahuallpa, tenian en muy alta estima el disfrute de las aguas termales, este dato es mas relevando si se toma en cuenta que la mayoría de las aguas termales en el Perú son de uso desde tiempos ancestrales.
Actualmente en Perú hay unas 500 fuentes de aguas termales minerales y termomedicinales con propiedades curativas y relajantes, que brotan desde las profundidades de la tierra, se le reconoce la capacidad de fortalecer la salud, mitigar múltiples males -como reumatismo, problemas de bronquios y de piel y dolores musculares-, así como propiedades de relejación.Las propiedades de las aguas termales se basan en las prodigiosas sustancias químicas que contiene el líquido, como el azufre, calcio, litio, fierro, bromo, yodo, cloro, manganeso, potasio, oxígeno, bicarbonato y silicie.