semi-transparente dejando entrever una ciudad iluminada. También cuentan que al tocar con ambas manos los lados interiores del marco de la puerta de piedra y apoyando la cabeza en una hendidura que hay en esta, se pueden percibir extrañas sensaciones tales como la visión de fuego, melodías musicales e incluso la visión de túneles que atraviesan la montaña.
Los nativos consideran al lugar llamado "Aramu Muru" como una puerta en sí, y al hombre como la llave, el cual puede pasar por ella cuando entra en sintonía con el sol.
Cuenta la leyenda que Aramu Muru, un sacerdote del Imperio inca que pertenecía al monasterio de los Siete Rayos, — donde se realizaban cultos al Sol y ritos iniciáticos, reservados a la elite sacerdotal andina —,fue caminando de Tiahuanaco a Cuzco llevando un disco de oro, y desapareció por el camino y no se le volvió a ver. Ese período de la Historia coincidió con la Conquista, y las tropas españolas acababan de tomar Cuzco. Por lo visto se escondió en las montañas para preservar de las manos españolas un disco de oro transmutado, creado por los dioses con el fin de curar a los enfermos e iniciar a los chamanes-sacerdotes. Como homenaje a él, los antiguos pobladores del lago Titicaca pusieron su nombre a la gigantesca puerta de piedra. Sin embargo, con el transcurso del tiempo la puerta se olvidó, y con ella su ubicación geográfica. Aramu Muru conocía la ubicación de la misteriosa puerta y un método secreto para poder acceder a su interior y a otras dimensiones.Desapareció tras la puerta con la intención de preservar su vida y también el disco solar.